Historia del Tango – Introducción

El Cachafaz y Carmencita Calderón - Legendarios bailarines de nuestro tango
El Tango es un baile que se originó en los barrios pobres de las principales ciudades de Argentina y Uruguay en la segunda mitad del siglo XIX.
Representa la mezcla cultural de los inmigrantes y la población establecida.
Por ejemplo, en 1800 Buenos Aires y Montevideo tenían una población del 25% a más del 50% de africanos cada una.
 
Eran sirvientes de las familias más influyentes de estas ciudades. Estaban más integrados a la vida de estas familias y de la sociedad en general que los africanos de otras sociedades como la norteamericana.
 
“Tangos” fueron llamados los festejos y lugares de reunión de los negros desde principios del siglo XIX. Es en estos lugares donde la danza conocida hoy como Tango inició el desarrollo de su coreografía y música.
Otros términos africanos directamente relacionados con el Tango son “milonga” y “candombe”.
“Milonga” es una expresión quimbanda (una religión afrobrasileña y afrouruguaya) que significa “palabras”, con la cual se hacía referencia originalmente a una especie de duelo entre dos cantores llamados “payadores” que tocando la guitarra, improvisaban versos octosílabos con una estructura tipo pregunta/respuesta, denominada "payada". A su vez, “candombe” es una palabra bantú que se refería inicialmente a los ritmos y bailes que hacían los africanos en sus encuentros de tango, a estos encuentros, y al lugar donde se realizaban.
 
Cuando les fue otorgada la libertad a los afro-argentinos en 1853, crearon varias asociaciones -especie de sindicatos- de ayuda mútua, y las situaron principalmente en la zona del barrio de Montserrat. Durante los carnavales salían a la calle con trajes de colores vivos y grandes sombreros de plumas, bailando muchas horas al ritmo monótono del candombe, la música que tocaban en estos eventos. Distintas asociaciones compitieron por la supremacía, lo que derivó en sangrientos incidentes callejeros.
 
La repetición de la violencia obligó a la policía a cerrar muchas de esas asociaciones en 1877. Era el fin del carnaval de los negros. La consecuencia fue la creación de varios centros de baile donde desarrollaron una especie de baile en pareja llamado “tango” usando los mismos elementos coreográficos que usaban antes en sus candombes. Pero ese Tango no fue un baile de pareja abrazada. Lo bailaron separados.
El gaucho
Otra influencia en los orígenes del Tango proviene de un personaje típico de la pampa argentina: el gaucho.
El “gaucho” es producto de la mezcla entre los primeros españoles que llegaron a las tierras que luego llamaron Argentina, y los nativos. Eran muy hábiles en las técnicas necesarias para sobrevivir en el campo. Les gustaba vivir lejos de las ciudades y poblados, no tenían trabajos regulares, ocasionalmente eran contratados por los dueños de las estancias y conocían los secretos de la esgrima de cuchillo y la equitación.
 
Tenían una fuerte moral de independencia y, si era necesario, se enfrentaban a la policía arbitraria de esos tiempos. Estos “gauchos” tuvieron una participación fundamental en las luchas de emancipación contra el Reino de España. Simbolizaban los ideales de autonomía, coraje y justicia sin arbitrariedad.
 
Tras la Constitución de 1853, las ideas de modernidad y progreso empiezan a perfilar el nuevo país. El “gaucho” no encajaba en este proyecto y empezó a sufrir persecución. Las tierras por donde andaba el gaucho fueron confiscadas y entregadas a otros. Al no tener otra opción, se mudaron a los suburbios pobres de la ciudad y consiguieron trabajos como carniceros, arrieros, domadores de caballos o conductores de carros. Entonces, el gaucho sufre una metamorfosis, abandonando el caballo, acortando su cuchillo para ocultarlo mejor porque no estaba permitido en la ciudad, cambiándose de ropa y adquiriendo el nuevo nombre de "compadre"; pero aún mantiene los mismos ideales de justicia, independencia y valentía.
Sus nuevos vecinos comenzaron a admirarlo y, a menudo, acudían a él en busca de protección o consejo. Los jóvenes de estos barrios pobres comenzaron a imitar las actitudes de los compadres y pronto fueron llamados “compadritos”, con un tono despectivo.
Aunque el gaucho, transformado en compadre, llevó la milonga a los barrios bajos, no la bailó. Sus herederos, los compadritos, sí la bailaban.
Tomaron las coreografías de otros bailes de otros lugares y bailaron en el puerto de Buenos Aires y Montevideo, como la polca, la mazurca, el vals y la habanera, y bailaron con estos movimientos al son de las milongas. Además, incorporaron elementos de las danzas de los negros, de sus tangos, la mayoría de las veces con sarcasmo racista.
Esto originó una forma de bailar llamada “cortes y quebradas” y un género musical llamado “tango” o “milonga” indistintamente.
Cuando estos bailes llegaron al puerto de Buenos Aires en la segunda mitad del siglo XIX, la técnica del abrazo se conocía como “baile a la europea”. Los compadritos adoptaron esta técnica y la incorporaron a los movimientos que tomaron de los tangos africanos. Hasta este momento, todas las danzas abrazadas eran de movimiento continuo, lo que significa que una vez que la pareja comienza a moverse, no se detendrá hasta el final de la canción. Por otro lado, los tangos africanos y las otras danzas no abrazadas utilizan “figuras”, lo que significa que uno o ambos bailarines de la pareja se detendrán repentinamente y tomarán una posición llamada "figura".
 
Para unir estas dos formas diferentes de bailar, el abrazo y las figuras, los compadritos tuvieron que profundizar en la técnica del abrazo y crear la técnica del “abrazo cerrado”. Antes del Tango, había espacio entre las parejas en todos los bailes abrazados. Con el Tango, ya no hay espacios intermedios dentro de la pareja.
 
El Tango incorporó la técnica del abrazo cerrado que permite las “figuras” en el baile abrazado: un compañero se detiene mientras el otro sigue moviéndose, o ambos se detienen repentinamente por un momento y reinician el movimiento unos momentos más tarde. El abrazo cerrado fue suficiente para que el Tango fuera desaprobado por la sociedad “respetable”.
 
Además, a los compadritos les gustaba jugar con el escándalo y con actitud burlona y despreocupada hacían movimientos provocativos en el baile para diversión de unos y escándalo de otros.
Immigrants arriving to the port of Buenos Aires after 1953
La Constitución de 1853 abre la Argentina a la inmigración.
Millones de inmigrantes, principalmente italianos y españoles, llegaron al país y lo cambiaron radicalmente.
Así, el Tango también es influenciado por la inmigración. Su ritmo se hizo más lento, y sus melodías adquirieron un sabor nostálgico, contrastando con su actitud bromista original. Su coreografía también cambió, dejando su carácter provocador y ordenando sus figuras. Se incorporó a la música del Tango un instrumento novedoso, el bandoneón, creado en Alemania, que encajaba perfectamente con la nueva forma del Tango. Pronto, el bandoneón se convirtió en el instrumento musical icónico de la música de Tango.
 
Todo esto preparará al Tango para su aceptación en los salones de baile europeos.
1913 fue el año de su mayor popularidad en París.
Esto aseguró el regreso de nuestro Tango a la Argentina, su país natural, por la “puerta grande”. Rechazado antes por la alta sociedad como producto de los barrios marginales, las "orillas" y "arrabales", se hizo elogiar entonces por todos gracias a su fama internacional. Todos querían aprender a bailar Tango en este momento. Solo la Guerra Mundial de 1914 detuvo la popularidad de este baile en Europa, pero solo por un tiempo.
Carlos Gardel, legendary Argentine Tango singer, with musicians, colleagues and friends
Unos años más tarde, en 1917, un cantor de estilo campero incluyó en su repertorio el primer tango con letra, creando así la forma de cantar los tangos.
Este hombre fue Carlos Gardel, y aunque murió en 1935, aún reina como modelo del cantor de tangos gracias a sus 1500 discos.
La Primera Guerra Mundial, la crisis de la posguerra y la encandilante presencia de Carlos Gardel eclipsaron al baile del Tango por un tiempo. Este fue el período de la popularidad del “tango-canción”, concebido para escuchar, pero no necesariamente para bailar.
Carlos Gardel, legendary Argentine Tango singer, with musicians, colleagues and friends
Simultáneamente, se gestaba una renovación del Tango instrumental, de la mano del violinista Julio De Caro.
Este, con su formación académica, aportó al Tango lo que no habían podido darle sus intuitivos músicos primordiales.
 
En 1937 Juan D’Arienzo incorporó a su orquesta al pianista Rodolfo Biagi y con un ritmo rápido y juguetón que recordaba los orígenes del Tango, comenzó a atraer de nuevo a miles de bailarines a los salones de baile.
La aceptación de esta orquesta fue tan significativa que otras orquestas comenzaron a imitar su ritmo característico.
Carlos Gardel, legendary Argentine Tango singer, with musicians, colleagues and friends
En este punto, el Tango era una expresión artística ya madura.
 
Su música, su danza y su poesía alcanzaron su apogeo y se siguieron desarrollaron durante la década de 1940 en lo que se conoció en Argentina como la Edad de Oro del Tango.
Durante estos años, el Tango se definió en la forma en que lo conocemos hoy.
Tres décadas de dictaduras hicieron que el Tango se desdibujara en la vida argentina, especialmente el Tango como danza, pero no fue suficiente para desaparecer. 1984 fue el año en el cual volvió la democracia a la Argentina, y también fue cuando revivió el Tango.
La aceptación mundial de la música de Astor Piazzolla, quien supo integrar el Tango a otras expresiones musicales como la música clásica, el jazz y el rock, incorporando instrumentos electrónicos; el triunfo en Rusia de Julio Bocca, bailarín argentino de renombre internacional que bailó al son de la música de Piazzolla; y el gran éxito en Broadway del espectáculo “Tango Argentino” que presentó a los más destacados bailarines de Tango de escenario de la época; todo esto, más la libertad de expresión que trajo la democracia a los argentinos, hizo posible lo que todavía vemos hoy: una fuerte presencia del Tango no sólo en Argentina, su país natal, sino también en el mundo entero.

¿Por qué el Tango triunfó en todo el mundo?

No es fácil encontrar una respuesta absoluta. Aún así, tal vez tenga que ver con la necesidad de expresión, y el Tango es un baile donde se puede expresar toda la gama de sentimientos humanos: alegría, nostalgia, pasión, ingenio y mucho más…

Bibliografía:

“Crónica general del Tango”, José Gobello. Editorial Fraterna, Buenos Aires,   1980.

“La historia del Tango”, tomo 2 “Primera época”, Roberto Selles y León   Benarós. Editorial Corregidor, Buenos Aires, 1977.

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