Historia del Tango - Parte 10: Agustín Bardi. El compositor para el futuro del Tango.

"Tinta verde" grabado por Osvaldo Fresedo y su Sexteto Típico en 1927.
Agustín Bardi | Historia del Tango

Capítulo 1: Vida.

Nació el 13 de agosto de 1884 en Las Flores, una localidad que eventualmente se convertiría en uno de los barrios de Buenos Aires. A una temprana edad fue enviado por sus padres a la casa de unos parientes que vivían en la capital, en el barrio de Barracas, para cursar la escuela primaria. En esta casa comenzó también su aprendizaje musical, estudiando guitarra con un pariente.

A los ocho años de edad, integró una comparsa de carnaval, sobresaliendo por su destreza como guitarrista.

A los trece años ingresó a trabajar como aprendiz de telegrafista en Ferrocarril del Sud, y en 1904 fue convocado a cumplir con el servicio militar obligatorio.

Nada de esto lo alejó de su vocación musical.
Agustin Bardi violin | Argentine Tango music history

Finalizado el servicio militar, se empleó con una posición inicial en la empresa comercial “La Cargadora”, ubicada en Bolivar 375. De la misma empresa se retiró en 1935, luego de 30 años de excelente labor, alcanzando el cargo de gerente.

En 1905, Bardi comenzó a tocar el violín, perfeccionándose durante 3 años y en 1908 inició su carrera como músico profesional.

En 1909 tocaba en La Boca, el cuartel general de los músicos de Tango de esa época, donde nuestra música popular ciudadana se consagraría para pasar al centro, y de ahí, a toda la ciudad.

Era de estatura regular, fornido, ancho de hombros. De facciones agradables, usaba bigote prolijamente recortado y lentes doctorales. Sus amigos lo llamaban cariñosamente “El Chino” por el acentuado corte longitudinal de sus párpados, tal vez el rasgo más predominante de su fisonomía.

Era temperamentalmente serio, circunspecto, suave y reposado en su amable manera de expresarse.

No era hombre de la noche, sino más bien dedicado a su familia, su esposa y dos hijos.

Agustin Bardi se convirtió en pianista | Historia de la música del Tango

Fue en 1910, cuando integraba el cuarteto de Genaro Expósito (bandoneón), en el café “La Marina”, luego de una temporada en el café “del Griego”, que una noche, antes de abrirse las puertas del café a la concurrencia, Bardi se sentó al piano que dejara vacante el “Johnny” Prudencio Aragón, improvisando como pudo algunos de los tangos del repertorio del cuarteto.

Sus compañeros se sintieron tan a gusto con su interpretación, que lo instaron a que desde ese entonces, tocase ese instrumento.

Agustín Bardi de convirtió en pianista.
Vicentito | Partitura original del primer tema publicado por Agustín Bardi en 1911

Con su característico sentido de responsabilidad, se puso a estudiar técnica de piano, alcanzando su dominio en pocos meses.

Como pianista, paso a integrar el cuarteto del flautista Carlos Macchi “Hernani”.

Luego dejó La Boca, para tocar en el café “El Estribo”, integrando la formación de Vicente Greco. De esta época, 1911, es su composición “Vicentito”, dedicada a Greco, quien lo grabó en dos ocaciones, impulsando así la carrera autoral de Bardi.

Otros conjuntos de la época comenzarían a grabar sus tangos.
"Tinta verde" de Agustín Bardi | Tapa de la partitura original dibujada por Eduardo Arolas

En 1914, Bardi actuó con Eduardo Arolas. Fue en el momento en que Arolas retornaba a su trayectoria artística luego de una frustrada iniciativa de abrir un café propio.

Se tocaban prácticamente de memoria, luego de una ligera leída, los tangos que día a día surgían de la inspiración de los músicos. Bardi dejaba de lado deliberadamente las composiciones que, una vez estrenadas, no satisfacían su exigente gusto, y se negaba a tocarlos nuevamente cuando sus compañeros de orquesta lo requerían.

Pero uno de estos tangos le había gustado mucho a Arolas, quien, ante la excusa de Bardi de haberlo traspapelado, le aclaró: “el que escribiste con 'Tinta verde’…”; volviéndose este tango una de las composiciones más representativas de Agustín Bardi, cuya edición original de la partitura lucía una portada ilustrada por el mismo Arolas.

Lo escuchamos aquí en la interpretación de Anibal Troilo y su Orquesta Típica en 1938:
Puente Avellaneda en Construcción en 1913 | Historia del Tango | Agustín Bardi

Desvinculado de Arolas, en 1916, pasó a tocar en el cine París de Avellaneda, que fue un precursor en tener orquestas para las películas mudas, con un trío completado por Graciano de Leone en bandoneón y el violinista Eduardo Monelos.

Allí Bardi incorporó a su repertorio los tangos “El jagüel” y “Cordón de oro”, de Carlos Posadas -el compositor que más admiraba-, y dio a conocer el suyo propio “El rodeo”.

Lo escuchamos aquí en la versión de Osvaldo Pugliese y su Orquesta Típica, grabado en 1943:
La ultima cita tapa | Tango de Agustín Bardi

Su trabajo en la empresa “La Cargadora” lo obligaba frecuentemente a alejarse de la actividad musical como ejecutante. Por eso nunca quizo asumir la responsabilidad de dirigir una orquesta. 

No le gustaba tocar en los cabarets, ya que estas actuaciones debían realizarse  muy tarde en la madrugada, y él tenía que levantarse temprano para su trabajo diurno. Los últimos años de su actuación como pianista profesional los desarrolló preferentemente en las reuniones danzantes de los sábados y domingos en los salones de las colectividades españolas e italianas. 

A principios de 1921 realizó una gira por el interior de Argentina, aprovechando sus vacaciones en la empresa, con Graciano De Leone. 

Fue la antesala de su alejamiento definitivo como pianista profesional.

Escuchemos "La última cita" por Ángel D'Agostino y su Orquesta Típica, canta Ángel Vargas:

Gran Orquesta de Francisco Canaro para los carnavales de 1921 | Agustín Bardi y la historia de nuestro Tango

Sus últimas actuaciones fueron en la orquesta gigante que convocara Francisco Canaro para los carnavales de 1921. En esta ocasión Bardi se negó a la invitación por parte de Canaro para estrenar tangos de su autoría, alegando que no componía tangos de carnaval, ni tampoco le interesaba su difusión en tales circunstancias.

Escuchemos la versión de "Lorenzo" grabada por Francisco Canaro y su Orquesta Típica en 1927:

A partir de este momento, y luego con su jubilación en la empresa “La Cargadora”, Bardi se dedicará al estudio profundo de armonía y composición con el sacerdote saleciano José Spadavecchia, a la composición, y a la manufactura de rollos para pianolas para la compañia "Pampa".

Agustín Bardi con su familia | Historia del Tango

Otra de las grandes contribuciones de Bardi a la música popular argentina, fue la creación, junto a Canaro, Filiberto, Lomuto, Greco, Martinez y otros, de una sociedad que protegiera los derechos de los músicos y compositores, sociedad que con el tiempo llegaría a ser la prestigiosa SADAIC.

Falleció el 21 de abril de 1941.

Escuchemos la versión grabada por Alfredo Gobbi y su Orquesta Típica de "Independiente club":

Capítulo 2: Obra.

"Florcita, de Agustín Bardi, interpretado por Lucio Demare y su Orquesta Típica en 1945.
Las composiciones de Bardi fueron adelantas para su época.

Como las composiciones de Eduardo Arolas, tuvieron que esperar a la llegada de intérpretes de mayor formación, hacia mediados de la década del veinte, para presentar todo el esplendor de su belleza. 

Según Luis Adolfo Sierra, las composiciones de Agustín Bardi contienen “claridad en el concepto de la elaboración sonora, equilibrio en el dibujo melódico de las frases siempre puras y directas, cierta suntuosidad en la firmeza de la estructura armónica, y un refinado buen gusto, son en líneas generales los atractivos salientes que afloran en toda la obra de realización del talentoso compositor”.

"Qué noche", tango de Agustín Bardi.

Y agrega Luis Adolfo Sierra a continuación: “Bardi sentía una marcada propensión hacia la melodía armonizada. Le apasionaban los efectos de síncopa y las modulaciones tonales dentro del desarrollo melódico… Manejaba admirablemente el desarrollo de las melodías semitonadas. es decir, todo lo que aportara encanto musical dentro de un purismo estilístico insobornable. Y, por sobre todo, fue un celoso autocrítico de su producción autoral”.

El mismo Bardi dijo que “es necesario conseguir la mayor claridad melódica, para embellecerla luego con los recursos adecuados de la técnica musical”.

Escuchemos “¡Qué noche!” grabado por Juan D’Arienzo y su Orquesta Típica en 1937:

Nunca tuvo novio" de Agustín Bardi.
Tanto fue su sentido de responsabilidad estética y profesional que a sus cuarenta años decidió estudiar teoría musical con más profundidad para poner sus futuras composiciones a la altura de los grandes instrumentistas del Tango de la escuela decareana.

Escuchemos “Nunca tuvo novio” por Pedro Laurenz y su Orquesta Típica, canta Alberto Podestá, grabado en 1943: 

Agustín Bardi ha recibido, muy merecidamente, el título de “compositor de los músicos”.

La excelente calidad de sus obras contaron siempre con la reconocida admiración de todos los músicos profesionales sin excepción. La elaboración musical de sus tangos permiten el lucimiento de las orquestas típicas en cualquiera de sus modalidades interpretativas.

Antes de Cobián, Fresedo, De Caro, Maffia, Laurenz, y la definitiva línea renovadora que imprimió Roberto Firpo a su orquesta a comienzos de la década del veinte, no existió en el Tango una clara definición de estilos.

Hasta entonces interesaba más el repertorio en sí mismo, la calidad o éxito de la obra, que la manera de tocar.

Se ejecutaba utilizando los acordes más simples, acentuando la marcación rítmica con cierta monótona rigidez, sin lucimiento individual de los ejecutantes, en un trabajo de conjunto de voces al unísono.

Pedro Laurenz & Julio De Caro | Música de Tango
Los tangos de Bardi no fueron escritos para ser tocados a la manera de los conjuntos primitivos, sin preocupaciones armónicas ni interés estético por lograr mayor realce musical.

Las mayores posibilidades técnicas de los músicos de promociones posteriores, a partir de Julio De Caro, les permitieron adentrarse en el espíritu y en la estructura musical de sus tangos.

Julio De Caro encontró la fórmula precisa y abrió la brecha por la que luego seguiría la evolución de la música del Tango, y le confirió a sus versiones de las composiciones de Bardi una dimension estética que los conjuntos primitivos no habrían podido alcanzar.

"Chuzas" de Agustín Bardi, por Alfredo Gobbi y su Orquesta Típica, 1949.

Así, otros excelentes conjuntos posteriores recogieron los atractivos de las técnicas de instrumentación expuestos por la orquesta de De Caro, haciendo evidente que los tangos de Bardi fueron escritos para ser tocados así.

Escuchemos por ejemplo "Chuzas" grabado por Alfredo Gobbi y su Orquesta Típica en 1949: 

"Tierrita" de Agustín Bardi

Las obras de Bardi conservan siempre frescura y fuerza, alcanzando cada vez mayor atracción en sus audiencias por la belleza y la autenticidad de su contenido.

Lo oímos claramente en “Tierrita”, en esta versión grabada por Ricardo Tanturi y su Orquesta Típica en 1937:

“Se han sentado las carretas”. Música Agustín Bardi. Letra Enrique Cadícamo.

Bardi sentía “el Tango con esencia campera, como si fuese un transplante de la sensibilidad tradicionalmente criolla a la música del Tango, que es la más representativa manifestación sentimental de la ciudad”.

Escuchemos “Se han sentado las carretas” grabado por Francisco Lomuto y su Orquesta Típica con las voces de Fernando Díaz y Jorge Omar en 1939: 

"Gallo Ciego", portada de la partitura original. Compositor: Agustín Bardi.

Bardi asistía regularmente a las presentaciones del sexteto de Julio De Caro. Sierra nos cuenta que Bardi confesaba experimentar una inmensa alegría espiritual cada vez que escuchaba alguna de sus composiciones a través de lo que él denominaba tan complacidamente:

“las grandes creaciones interpretativas de la orquesta de Julio De Caro”.

Escuchemos “Gallo ciego” grabado por Julio De Caro y su Sexteto Típico en 1927:

Y agrega Sierra que “cuando Bardi se extendía en sus elogios hacia la orquesta de Julio De Caro, era para afirmar que ‘la integraban seis compositores, cada uno elaborando en el prodigio de sus respectivos instrumentos, una inspirada y difícil partitura, embelleciendo siempre los valores de la obra con excelentes ideas musicales de original creación, sin alterar ni desvirtuar el sentimiento propio de la misma”.

Notable juicio de valoración que podría recogerse como testimonio irrefutable de la significación de aquella orquesta en la evolución del Tango instrumental.
"C.T.V." tapa de la partitura. Agustín Bardi.

En 1937, Bardi asistía regularmente al café Germinal de la calle Corrientes para escuchar a la flamante orquesta de Anibal Troilo, y solía exclamar con sincera admiración:

“¡Nosotros no hubiésemos podido tocar así!”.

Escuchemos “C.T.V.” grabado por Anibal Troilo y su Orquesta Típica en 1942: 

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