¿Cómo convertirse en un gran bailarín de Tango?

Marcelo Solis y Sofia Pellicciaro bailan Tango

¿Qué es el Tango?

Como bailar Tango no es una abstracción, no puedo explicarlo hablando o escribiendo usando generalizaciones.
Además de bailar, solo puedo usar mis propias experiencias personales para explicártelo.
Marcelo Solis y Sofia Pellicciaro bailando Tango

¿Bailarín de Tango profesional?

El Tango no es mi profesión en el mismo sentido que tu profesión es para vos.

Por ejemplo: todo lo que hacés en relación con tu profesión es esfuerzo, mientras que en mi caso es sin esfuerzo; lo más probable es que trabajes en tu profesión todo el día esperando que termine el día para que puedas dejar de trabajar, mientras que en mi caso termino mi jornada laboral esperando bailar más y mejor al día siguiente. A veces te enfermás y llamás al trabajo para tomarte el día libre. Yo me cuido de no enfermarme para poder bailar lo mejor posible todos los días. Moldeé mi vida de esa manera. Me atrapé en propia mi vida como Sísifo está condenado a rodar su roca todos los días, pero mientras él es torturado por su tarea perpetua sin sentido, yo estoy inmerso en un mar de alegría y propósito haciendo la mía.

La enseñanza también es parte de ese proceso. Junto con mis alumnos, buscamos formas de mejorar nuestro baile. Si un alumno mío mejora su baile, nos beneficia a todos, ya que eventualmente bailaremos en la misma pista de baile en la misma milonga. Una milonga es un entorno, un ecosistema cerrado en el que todas las partes afectan al conjunto. Si mis alumnos bailan mejor, yo también puedo bailar mejor, y cuando bailo mejor, mis alumnos pueden bailar mejor. Así logramos en una espiral infinita de mejoramiento perpetuo.

¿Esto quiere decir que no merezco que me paguen por lo que hago? ¿Bailar como ejemplo de buen baile y compartir mi pasión y conocimiento sobre el Tango con ustedes, ya que el trabajo es una fuente de dolor para ustedes y lo que yo hago me da placer?

En lugar de ver el dinero que me dás como pago por mis servicios -clases de Tango-, por mi conocimiento sobre el Tango y el trabajo como maestro de Tango como una mercancía, podés considerarlo como una inversión en tu baile, en tu Tango. Todo lo que hagas para beneficiarme, beneficia mi baile, mi Tango, el Tango en general y tu Tango, tu baile y tu bienestar, mientras que todo lo que me niegues solo te va a privar de Tango, tarde o temprano. Prometí mi lealtad al Tango, y eso te incluye a vos si también sos Tango.

Si sos un estudiante nuevo, ahora podés apreciar lo que vas a obtener uniéndote a nosotros: un maravilloso grupo de personas que estudian, investigan y entrenan juntos para convertirse en mejores bailarines de Tango, mejores milongueros y mejores en todos los aspectos.

Cuando manejás tu auto, eventualmente tendrás que cargar nafta, y no vas a discutir el precio ni pedir descuentos en la estación de servicio, y la razón de esto es claramente que estás tratando con una corporación gigante, poderosa y rica que es inaccesible para vos. Podrías tratar de negociar el precio del combustible con el cajero de la estación, y él se encogerá de hombros y te mirará con una expresión de "estás loco". Si no tenés dinero para comida o medicamentos, podés pedirle ayuda a tu gobierno. Un gobierno también es grande en recursos. Deberás encontrar, en el laberinto de la burocracia, las puertas y los pasillos que te llevarán a la oficina correcta para obtener la asistencia pública necesaria.

Yo no tengo otra ayuda que la que yo mismo me doy y la de aquellos que me aman incondicionalmente, además de tu colaboración. Tu auto no va a funcionar sin nafta, no se puede vivir sin comida y medicamentos. Si podés vivir sin Tango, sin bailar, entonces hacelo así.

Es cierto que te doy ofertas y descuentos. Consideralo parte de mi generosidad, de mi urgencia (el tiempo es un recurso escaso) de presentarle un enfoque diferente de la vida que, por mi propia experiencia, sé que es mejor que el actualmente aceptado por la mayoría. Todo lo que te doy no tiene otra fuente que mi propio cuerpo, mi danza y mi vida. No hay otra forma de vida mejor que ser generoso. Por eso bailo.

Veo la danza como la productividad imparable de la existencia. No ser generoso es reprimir la fuente de vida que brota de mí. No tengo otra opción; pero por favor no abuses de mi generosidad: me voy a oponer a tales actitudes principalmente por valorar y honrar a aquellos que me cuidan y aceptan lo que he elegido: el Tango.

No tomes el Tango en vano. Tal vez viniste a mis clases tentado por un precio absurdamente bajo, pensando que encontraste una fuente barata de entretenimiento, y aunque el Tango es extremadamente entretenido, es mucho más profundo que eso. No seas superficial y digas que te divertiste bailando Tango; nunca hiciste nada más profundo en tu vida: es estar íntimamente conectado en todos los niveles a otro ser humano de una manera hermosa.

Bailar Tango puede ser muy entretenido, pero el Tango en sí no es un "entretenimiento".

Por favor, nunca digas que el Tango es una "adicción". El Tango es una forma de existir.

Todo depende de lo que quieras de vos mismo. Si no querés nada, nada es lo que obtener. Si querés una vida plena, eso te va a costar tu vida entera.
Daniel Naccuchio y Cristina Sosa en la Escuela de Tango de Buenos Aires.

El Tango transforma tu vida para siempre

"Somos lo que hacemos repetidamente. Excelencia, entonces, no es un acto, sino un hábito”, Aristóteles.

Si no bailás, poder bailar te va a exigir una transformación. Si no bailás, no sos un bailarín/a. Para bailar, necesitás ser un bailarín/a, es decir: convertirte en bailarín/a. Bailar y no ser un bailarín/a es una contradicción.

Observá que la palabra más importante aquí es el verbo "ser". Ahora podés entender que si no bailás ahora, para poder bailar, eventualmente, vas a necesitar transformarte. Si no estás seguro o estás satisfecho con vos mismo y tu vida y no querés cambiar nada, entonces: no querés bailar, y si no querés bailar, no vas a bailar.

Definamos a un bailarín/a: alguien que continuamente busca el mejorar como un todo, volviéndose más fuerte, más versátil, más consciente, más sensible, más habilidoso, comprensivo, ético, hermoso, encantador, ingenioso y divertido; quien no necesita nada más que estar presente para hacer sentir a todos los que tienen buenos sentimientos que las luces de la vida se han encendido, haciendo que todo se vea hermoso (Descargo: si no tiene buenos sentimientos, lo más probable es que sienta lo contrario) En resumen: un bailarín es un maravilloso ejemplo de un ser humano. No puedo pensar en nadie mejor que un milonguero y una milonguera. Si un extraterrestre inteligente llega a nuestro planeta, me gustaría que su primera impresión de vida inteligente en la Tierra sea una milonga en Buenos Aires, una de esas a las que asisto regularmente. Te voy a llevar allí, no antes de educarte, según sea necesario, sobre lo que es el Tango, si querés descubrir el significado completo de mis palabras.

Un bailarín no es un especialista, alguien que sabe todo sobre un segmento estrecho de la vida, en este caso, la danza. Por el contrario, un bailarín es el más completo de todos los ejemplos de existencia humana. Un verdadero bailarín es una persona renacentista.

Al comienzo de la existencia humana, estás bailando. Un bebé en el útero percibe la voz de su madre como música, sin separar los sonidos de su significado, respondiéndole con la interpretación de todo su cuerpo y existencia. El bebé baila.

¿El Tango es una terapia?

Hay innumerables formas de pasar el tiempo sin transformarse, sin transpirar, sin emociones y sin ningún esfuerzo. Todo esto suena muy atractivo, supongo, ya que la mayoría de las personas en la actualidad eligen pasar su tiempo de esa manera.

Si hay una semilla de una bailarina o un bailarín en el suelo de tu existencia, vas a sentir una especie de náusea, en diferentes grados, si tenés que probar alguna de estas formas de consumir tu tiempo. Podés medicarte, tomar alcohol, abusar de drogas o involucrarte en cualquier adicción, o podés negar tu cuerpo y volverte extremadamente religioso o intelectual, convirtiéndote en una estatua viviente, un discapacitado por elección. O tal vez elijas tener una relación modulada con tu cuerpo, como ir al gimnasio, seguir las instrucciones de un entrenador, trabajar en tus cuádriceps hoy, en tus bíceps mañana, en tus abdominales el día siguiente, y así sucesivamente, terminando con un cuerpo que es una colección de partes que luchan por llegar a un acuerdo.

Tal segmentación de tu cuerpo corresponde con una segmentación paralela de cada aspecto de tu vida.

Es por eso que no tenés que ver al Tango como una forma de terapia. La terapia no encaja en el Tango. En el Tango, como forma de existencia, no hay separaciones de tu persona en múltiples secciones: un ámbito físico, uno psicológico y uno espiritual. Desde el punto de vista del Tango no hay separación entre estos ámbitos. Entonces, la psicoterapia, la religión y el ejercicio en el gimnasio no parecen relevantes para un milonguero.

¡Bailá Tango!

Para bailar Tango, lo que necesitás es convertirte en Tango vos mismo.
No hay aproximaciones hacia este objetivo. Es un juego a todo o nada.
Blas Catrenau Maestro Milonguero

¿Cómo convertirse en un gran bailarín de Tango?

En primer lugar, tenés que cambiar la expresión "bailarín/a de Tango" por "milonguero/a" en tu vocabulario.

En segundo lugar, si bailás Tango, no podés ser menos que un gran bailarín/a.

Comenzá con las clases. Tu primera clase podría ser una clase grupal o una clase privada. Para aprender a bailar necesitas ambos tipos de clases, regularmente, más de una vez por semana.

¿Cómo sabés que estás aprendiendo con un buen maestro?

No aprendés Tango de un "instructor", aprendés Tango solo de un "Maestro". Primero se necesita que te guste el baile de tu maestro. Hoy es fácil investigar. Podés encontrar fácilmente videos de tu maestro. Tus maestros deben mostrar su baile en las clases. Sin embargo, donde querés ver bailar a tus maestros es en las milongas de Buenos Aires. Hay bailarines que se ven geniales en el escenario, pero no van a las milongas porque no pueden bailar allí, no disfrutan bailando allí, y nadie realmente los quiere allí, ya que generalmente no conocen o eligen ignorar los códigos de las milongas. Si tu maestro es auténtico, pertenece a la comunidad que baila en las milongas.

No elijas un maestro simplemente porque él o ella es amable con vos. Miralo de esta manera: el Tango es mi familia y mi mundo. Venís y me decís que querés ser parte de mi familia, de mi mundo, me estás diciendo que querés vivir en mi planeta. Siempre serás bienvenido, pero ¿tenés buenas intenciones? ¿Vas a cuidar de mi mundo incluso cuando ya no esté allí? ¿Serías capaz de amar a mi familia? ¿Trabajarías para mejorar tu Tango y hacer que el Tango sea mejor para todos? ¿Vas a ser una buena incorporación al Tango? ¿Vas a colaborar con el Tango? ¿O viniste con el único propósito de agarrar tu "diversión", sin preocuparte por las consecuencias de tus acciones, como ir a un picnic y dejar toda la basura en el parque, sin asumir la responsabilidad, sin ningún amor por la belleza de nuestra naturaleza?

Estoy bendecido por tener un bello grupo de alumnos regulares y asistentes. Vale por muchos trillones de dólares (si te gusta expresar las cosas en cantidades) contar con ellos como parte de mi vida. No deberías perder tu oportunidad de hacerlos parte de tu vida también.

En uno de mis viajes recientes a Buenos Aires, uno de mis estudiantes, un señor mayor, hablaba un idioma extranjero con su esposa mientras estábamos en una milonga. Otra señora que asistía a la misma milonga los escuchó hablar y se acercó a ellos. Ella hablaba el mismo idioma y comenzó a conversar con ellos. Para resumir, mi estudiante terminó bailando con ella en esa milonga. Después de la primera canción, ella le preguntó cuánto tiempo hcía desde que él comenzó a aprender a bailar Tango. Él respondió: "dos años", y ella inmediatamente le preguntó: "¿por qué esperaste tanto?"

El valor del Tango lo aprendés de sus maestros, en clases grupales y privadas.

Música de Tango

Escuchá tangos grabados durante la época de oro.

Tus maestros son tu primera fuente para eso. Preguntales. Armá tu propia colección de música de tangos de la época dorara, que es la música que se toca en las milongas, y la música que se tocaba para bailar durante el tiempo en que la mayoría de la población de Buenos Aires y otras grandes ciudades de Argentina bailaban Tango. Esa es la música que escuchás en nuestras clases.

Estamos creando una biblioteca de música de Tango en nuestro sitio web.
Música Argentina para aprender a bailar elf la Escuela de Tango de Buenos Aires

Milongas

Andá a las milongas.

No importa cuántas clases grupales y lecciones privadas haya tomado. El Tango no es una relación privada y cerrada con tus maestros. Si sos un estudiante nuevo y te parece que sabés muy poco en comparación con otros bailarines en las milongas, ir a una milonga va a aumentar enormemente tu conocimiento sobre el Tango. Quizás ya hayas tomado muchas clases grupales y privadas, pero ir a la milonga te presentará el Tango de una manera contextualizada, de modo similar a aprender un idioma y luego visitar un país donde se habla ese idioma. Cuanto antes comiences a ir a las milongas, mejor. Tu Tango necesita crecer allí. Podrás comprender las razones de muchos elementos y detalles del Tango que en las clases pueden parecerte arbitrarios. Todo tiene mucho más sentido cuando bailás en milongas. Además, tu maestro necesita verte asistiendo y bailando en las milongas para evaluar completamente en qué necesitas trabajar para mejorar tu baile. Si aún no te sentís seguro bailando, no necesitás bailar; ir a milongas es beneficioso incluso si todavía no bailás.

Te recomiendo comenzar yendo a las milongas a las que va tu maestro, preferiblemente con su maestro, y/o yendo a las milongas que organiza tu maestro. Tenees que ser presentado a la comunidad de la milonga por alguien que pertenece a ella. Quiero señalar que aunque una fiesta de baile de Tango puede ser etiquetada como una "milonga", no es necesariamente así. Si tu maestro es un gran bailarín (no se quiere menos de la calidad de baile de un maestro), pertenece a la comunidad de las milongas y el Tango. Él sabrá a dónde ir y/u organizará milongas auténticas.

Estoy muy profundamente agradecido a la vida por pertenecer a la comunidad de milongueros que van a las milongas más maravillosas de Buenos Aires, y por el grupo de mis alumnos y habitués que vienen a las milongas que organizo. No te pierdas nuestra próxima milonga y todas las milongas a las que pueda asistir en el futuro.

Una buena forma de hacer la transición entre clases y milongas, son las prácticas.

En las prácticas tenés lugar para entrenar lo aprendido en las clases y recibir correcciones y concejos, mientras desarrollás tu habilidad de moverte sobre la pista de baile con otras parejas a tu alrededor.

Tango y Buenos Aires

El Tango son las milongas de Buenos Aires.

Si aprendés el idioma francés, por ejemplo, tiene sentido ir a Francia y hablar el idioma allí. Ahí es donde sentirás la multidimensionalidad del lenguaje con todo tu ser. Puede que te guste tanto la cultura francesa que decidas mudarte allí o viajar allí a menudo, en cualquier momento que tengas la oportunidad, y en este proceso haces muchos amigos en Francia, lo que a su vez hace que quieras viajar allí con más frecuencia.

Así es como te volvés Tango: yendo a las milongas de Buenos Aires regularmente. Aprender un idioma y una cultura para visitarlo solo una vez es incongruente, en el mejor de los casos.

Tendré el honor de presentarte a la comunidad de milongueros de Buenos Aires, una comunidad a la que me siento honrado de pertenecer. Actualmente voy a Buenos Aires dos veces al año, en primavera y otoño, acompañado por un grupo de mis alumnos. Les muestro la ciudad de Buenos Aires, los llevo a clases con mis maestros y colegas y los llevo a las milongas donde soy habitué.

Continúo la tradición de pasar la antorcha del Tango de la misma manera en que mis maestros fueron introducidos al Tango en su época, llevando a mis alumnos a donde yo voy regularmente y compartiendo con ellos mi conocimiento y pasión por el Tango.

Y cuando no estoy en Buenos Aires, mis amigos y colegas de la Escuela de Tango de Buenos Aires, que es mi familia, te van a acompañar gustosos a las milongas.

Conclusión

Para bailar Tango se necesita estilo, personalidad, ser auténtico y verdadero.

No bailás Tango porque conocés los movimientos de una coreografía. Bailás Tango si te ponés a vos mismo como eslabón en la cadena del Arte del Tango a través del tiempo, conociendo y aprendiendo de los mejores bailarines que ha producido Tango, de los milongueros.

Tenés que darte cuenta de la responsabilidad de cuidar y transmitir este Arte hacia el futuro, no necesariamente enseñándolo, sino fundamentalmente siendo un gran bailarín, enseñándolo con tu ejemplo.

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